Karenina Fabrizzi, el arte de la no permanencia

A Karenina Frabrizzi siempre le ha fascinado la naturaleza, el comportamiento de los animales, la forma en que las flores y las plantas crecen y cómo somos una gran parte de ella. La sutil inyección de ambigüedad que borra la brecha entre lo ordinario y lo fantástico forman parte de su propuesta, una obra donde la belleza es la energía más poderosa y efímera de todas: íntimamente ligada a la naturaleza que se encuentra en constante cambio desde que nacemos.
 

Pasión por la vida

Bajo esta mirada la artista italiana ha viajado a través de múltiples referencias. Su amor por el arte surge a corta edad. A los cinco años, fue a Florencia y tuvo el placer de contemplar el “Scudo con testa di Medusa” de Caravaggio. “Ahí estaba ese pequeño escudo dentro de una cajita de cristal, me pareció mágico, surreal, todo un regalo, fue allí mismo donde declaré que iba a dedicar mi vida a la pintura”, recuerda. Pronto llegó Francis Bacon, Lucian Freud, Louise Bourgeois, Egon Schiele, entre otros. Artistas que -sin duda- marcaron profundamente la visión estética de Fabrizzi.

Karenina, ¿cuál es el tema más recurrente en tu obra?

La no permanencia. Todo cambia, muta, se transforma en otra cosa; nuestro cuerpo, la naturaleza, las ciudades, todo está en constante movimiento y mi obra también como no podía ser de otra manera.

¿Qué elemento crees que representa este sentido de cambio y dualidad en tu propuesta?

La naturaleza es el ejemplo perfecto de la transformación. Es delicada y perfecta, bella y aterradora, es nuestra esencia más íntima nuestro referente más fiel, donde siempre volvemos estando vivos y en el momento de morir. Por ello suelo representarla muchas veces doblando las imágenes y repitiéndolas en secuencias para enfatizar su existencia. El elemento orgánico juega un papel clave, es el fluir incesante.

Hablemos de tu proceso creativo…

El proceso creativo es un misterio para mí. A veces es extremadamente frustrante, tenemos que escarbar en nuestro interior más profundo para saber primero “qué” queremos transmitir  y luego “cómo” lo transmitiremos. Dependemos enteramente de nuestra Musa que muchas veces es caprichosa y obstinada, y otras es la perfección y la fluidez. Este misterio una vez que se desvela es -sin lugar a dudas- una de la cosas más maravillosas que le puedan pasar a un artista.

Existe una apariencia soñadora que distingue a tu trabajo. ¿Cómo es tu relación con la técnica y la materialidad?

Suelo utilizar diferentes técnicas dependiendo de lo que quiero decir. Cada material tiene un lenguaje diferente y forma parte de la obra. Uno de mis materiales preferidos es el óleo ya que al tener un secado mucho más lento que el acrílico te da más libertad a la hora de trabajar, dándote la posibilidad de realizar múltiples capas para un resultado final impactante.

Define tu trabajo en una frase:

El mejor y el peor del mundo, la dualidad en su mayor exponente.

¿Cuáles son los próximos pasos de Karenina Fabrizzi?

Acabo de cerrar trato con Saatchi Art para formar parte de su selección de artistas exclusivos dentro de su “Limited Edition Prints”. Mi obra ha participado en los Design Awards 2017 de Manchester así es que me enfocaré durante 2018 en las ferias internacionales para que la gente tenga la oportunidad de ver la obra en directo, ya que creo es de vital importancia salir de las confortables paredes de tu estudio y dejar un poco el mundo virtual. Analógico y virtual, una eterna dualidad.