María Herreros: “El arte vino conmigo”

La pasión y la originalidad detrás del trabajo de la ilustradora española María Herreros es fascinante. María estudió Bellas Artes en Valencia, completando un Master en Diseño Creativo en la UPV y titulándose como Especialista Profesional en Ilustración por la ESAT. Tras varios años en un colectivo gráfico, hoy desarrolla una interesante propuesta como ilustradora freelance, formando no sólo parte del equipo creativo Periquete y de la coordinación del fanzine El Fresquito, sino también de múltiples publicaciones y exposiciones nacionales e internacionales que le han valido el reconocimiento de sus pares. Conversamos con ella sobre su vocación como artista y la oportunidad que ha tenido de desarrollarse en un área que hoy le hace tan feliz.

María, ¿hubo un instante concreto en el que decidieras que el arte sería tu vocación? 

El arte vino conmigo, es por lo que todo el mundo me conoce y lo que mejor me define. Por eso no sabría decir un momento concreto, es como tu hermano mayor, no recuerdas cuando lo viste por primera vez porque ha estado ahí siempre.

¿Qué destacarías de tu vida in situ en la facultad de arte? 

El ambiente un poco laxo de la facultad de arte junto con mi carácter nervioso hicieron que buscara una especialidad más inmediata y orientada al aspecto laboral. En la ilustración me siento a gusto, como si hubiera encontrado mi lugar.

De tu profesión, ¿qué disfrutas hoy? 

Que mi trabajo y mi vocación estén unidos, me parece básico para ser feliz. Es difícil y hay que trabajar duro para ello. A veces a la gente le da la impresión de que las cosas te suceden por arte de magia, pero hay un gran esfuerzo detrás. Al menos en mi caso…

Cómo se ha dado esta evolución en torno a tu estilo, tu lenguaje como creadora… 

Es difícil para uno mismo, porque un estilo es una mezcla de lo que te sale instintivo y un trabajo de práctica hasta que construyes tu propio lenguaje. Yo diría que mi estilo consiste en composiciones sencillas, tranquilas, calmadas, tratadas por el contrario con un trazo, nervioso, caótico e impulsivo. Hay mucho de análisis anterior al dibujo, para dejarse llevar en el momento del dibujo.

Cuando te dejas llevar, qué te inspira… 

Me inspira mucho el cine, determinadas estéticas, fotografía, planos e iluminaciones. Mis composiciones son bastante parecidas a los planos cinematográficos. También me encantan las poses de las revistas y los discos, muchos elementos de cultura popular, sobre todo los que traen sensaciones sólo con presentarlos gráficamente.

No te gusta forzar, prefieres fluir ¿no? 

Exacto. Lo que deseo transmitir son ideas y sensaciones sencillas, pero muy evocadoras. También utilizo determinadas composiciones presentes en los tatuajes, porque comparto estudio con un tatuador, y hace que te fijes en recursos que utilizan para cerrar las composiciones. En la piel no hay formato de página, ni esquinas, y esto obliga a plantearte ciertas cuestiones.

Y si hablamos de técnicas… 

Pues son muy sencillas, porque soy muy impulsiva y necesito inmediatez, poder dibujar en cualquier lado. Todo lo que uso, puede llevarse en una mochila. Es curioso como he empezado a quitar espacio en mis maletas para llevar ropa y he empezado a sustituirla por espacio para materiales.

¿Sientes que hoy es un buen momento para la ilustración?

Sí, porque aparte de cumplir su función de ilustrar ideas y textos, actualmente conforma también el papel de “arte al alcance de todos”. Hay mucha gente interesada en las artes plásticas que no puede permitirse entrar en los circuitos de arte más elitistas.

¿Es ardua la competencia? 

Sigo el trabajo de muchos compañeros y no tengo nada en contra de la sana competición, pero yo soy más de trabajar duro, poco a poco y de manera honrada, y así es como vienen los resultados. Los únicos desafíos que me he podido encontrar vienen más de parte de clientes que arrastran tópicos sobre el pasado bohemio de esta profesión y por tanto faltan a tus derechos laborales.

Pensando en tus proyectos, ¿cuál te ha sido más satisfactorio? 

Más que en un proyecto en concreto, las mayores satisfacciones que recuerdo son los momentos en los que he recibido un email con una propuesta genial. Me pongo a andar por el estudio muy nerviosa para adelante y marcha atrás, ¡hago una cosa muy rara! Supongo que es un alza de adrenalina que te dan los proyectos buenos. Y la sensación del trabajo recompensado.

¿Por qué hacer una serie dedicada a las conejitas Playboy? 

Empecé a documentarme sobre las portadas de Playboy siguiendo el trabajo de Paul Art, director artístico de la revista durante treinta años, que ayudó a elevar la ilustración y las artes gráficas a la categoría de arte. Durante su época en Playboy las portadas eran diseñadas por artistas como Warhol, y consideradas como un alto logro laboral para ellos. Ahora con saber usar la herramienta de alisar muslo en Photoshop puedes llegar a diseñarlas… llámame nostálgica.

Por estos días, ¿qué te mantiene ocupada?

Me encuentro ilustrando mi primera novela gráfica y me hace mucha ilusión. Mis planes en un futuro cercano son tener un verano tranquilo para terminarla, dibujando al aire libre y bebiendo piña colada, porque llevo unos meses moviendo mucho mi trabajo por España y Portugal, y necesito un poco de calma. Aunque después siempre hay mil proyectos a los que no puedo resistir apuntarme. Mis planes de futuro a largo plazo, no son tan concretos, pero definitivamente, no me pongo límites…